ASESINATO DE FLORENCIA: "TENÍA UNA BESTIA EN MI CASA" DIJO LA MAMÁ

PRECINTO56-Lucas Gómez fue llevado esposado y encapuchado ante la Justicia para declarar por la violación y asesinato de su hijastra de 12 años, Florencia Di Marco, pero no lo hizo.

Su defensor, Carlos Salazar, no pidió prórroga y por lo tanto la jueza penal Nº 3 Virginia Palacios tiene 48 horas para resolver su situación procesal.

En las últimas horas se conocieron más detalles escalofriantes del caso. En la mochila de la nena los peritos hallaron un cuaderno con cuatro palabras que subrayó en su diccionario: "lazo", "palo", "prostitución" y "cuñado".

Gómez, el acusado, tiene cuatro testimonios en su contra, además de los dichos de los docentes de la Escuela "Rosario M. Simón", material fílmico, pericias realizadas en su teléfono celular desde el 19 al 22 de este mes que incluyen 415 navegaciones en páginas web de pornografía gay.

Mientras tanto, el médico forense Ricardo Torres tiene 28 años de oficio. "Obviamente que afecta muchísimo un caso así. La muerte afecta porque la vida es tan linda y a esta nena (por Florencia) se la truncaron. Tenía todo por delante, era bonita. Y murió por un capricho de la perversidad", resumió el profesional ante una consulta de SanLuis24.

"Había subrayado cuatro palabras en su diccionario: lazo, palo, prostitución y cuñado. Fíjese: lazo. Y a ella la matan con un lazo. Qué habrá querido decir, a quién se lo habrá querido decir. Seguramente la habían amenazado. Y eso es lo que duele, lo que entristece", reveló. El diccionario fue hallado en la mochila de Florencia que apareció en un baldío del barrio El Lince.

En tanto, la mamá de Florencia manifestó que "ahora estoy segura que fue él. No me importa que mis hijos se queden sin padre, quiero que se hunda, que siga preso y que pague todo el daño que le hizo a mi pequeña. Tenía entre mis hijos a una bestia, él no era una persona".

La mujer contó que Gómez era una persona violenta y que se drogaba. Estas declaraciones las realizó antes de partir hacia Mendoza, al departamento San Martín, donde desde ayer descansan los restos de su hija.

"Varias veces fue violento. No se sabía controlar con la fuerza. Me golpeaba y una vez me quiso ahorcar. Yo a veces lloraba tanto que no lo podía creer. Siempre me rompía las cosas que compraba. Cuando le agarraba la furia siempre rompía cosas, no podía tener nada nuevo en la casa. Por miedo nunca lo denuncié. Sabía manipularme y me decía que se iba a cortar las venas. Yo le decía que se fijara en los hijos, que teníamos que salir adelante los dos", relató Carina.

"Nunca me di cuenta de la bestia que tenía al lado. Lo quiero ver hundido, quiero que se hunda. Él no tiene familia, no tiene corazón, lo que le hizo a mi hija no tiene perdón de Dios", finalizó.