UN INOCENTE MUERTO POR UN DISPARO EN LUGANO

PRECINTO56-Por Matías Resano-En un confuso episodio, Alejandro Miranda perdió la vida, siendo su única responsabilidad la de quedar casualmente en el medio de un enfrentamiento armado entre delincuentes y policías, en el barrio porteño de Villa Lugano.

El hecho tuvo lugar en los últimos días de mayo, cuando el hombre salió de su vivienda para hacer un mandado y recibió dos impactos de bala, los cuales la familia denuncia que provenían de las autoridades.

Por lo tanto, los seres queridos exigen que el agente sea apartado de sus funciones, así como también los arrestos de los ladrones que desencadenaron el trágico suceso.

"Salió de mi casa hacia la esquina, se iba a encontrar con un vecino que le iba a entregar unas películas, y cuando estaba parado allí, pasó un Audi Blanco. Los tipos que estaban arriba comenzaron a disparar al ver que la policía los seguía, y esta respondió disparando también", relató Mirta, esposa de Alejandro, entonces de 43 años.

A las 72 horas del brutal episodio, Miranda perdería la vida, iniciando la familia una denuncia que impulsó la intervención de la Defensoría Pública Oficial Nº 6. Allí las autoridades le reconocieron a Mirta que "el policía que disparó está imputado y fue separado de la fuerza".

La mujer hace referencia a la madrugada del domingo 28 de mayo cuando su pareja no pudo escapar de la escena del tiroteo, en la intersección de Albariños y Barros Pazos, y un impacto de bala lo alcanzó en un brazo y otro le atravesó la columna vertebral.

En consecuencia, el cuerpo del hombre permaneció en el suelo durante largas horas, al parecer "porque la policía nos dijo que no podían tocarlo. Pero era por impotencia porque sabían que habían cometido un error". A su vez, por si fuera poco, el hombre, todavía herido, protagonizó un raid entre los hospitales Piñero y Santojanni, siendo finalmente internado en el primer centro de salud.

No obstante, los seres queridos de la víctima continúan con las acciones judiciales en afán de confirmar que el efectivo fue desplazado de su rol, exigiendo "justicia, que vaya preso quien disparó como los delincuentes porque me truncaron la vida al destruir a mi familia", enfatizó la mujer, quien tiene cinco hijos con Alejandro, de entre 4 y 23 años.