APUÑALADO POR SU COMPAÑERO DE AULA POR SU SOBREPESO

PRECINTO56-Por Matías Resano-Sangre y locura en el interior de una escuela de nivel medio de la localidad bonaerense de Florencio Varela, inesperado escenario de un brutal ataque de un alumno hacia un compañero.

La víctima era habitual blanco de bullying, debido a su aspecto físico, por parte de un grupo de estudiantes, entre los cuales se encontraba el agresor, quien justamente comenzó a burlarse durante el recreo.

Fue entonces que se desencadenó una gresca entre ambos y, cuando parecía que la disputa había culminado al regresar al curso, uno de los jóvenes tomó un cuchillo y le aplicó más de diez puñaladas al destinatario de sus bromas pesadas.

En consecuencia, mientras el menor permanece estable en un centro de salud, su familia responsabiliza a las autoridades escolares y exige medidas ejemplares.

En la tarde del último miércoles, durante el recreo de las 15 horas, Fabián Aquino, de 16 años, disfrutaba de su tiempo libre en la jornada de clases, en soledad puesto que habitualmente era víctima de bullying por su sobrepeso.

Justamente, ese fue el factor por el cual una vez más un compañero del segundo año del nivel secundario, al que concurre, comenzó a acosarlo con expresiones aberrantes como “gordo de m...”.

A diferencia de anteriores ocasiones, Fabián no soportó el hostigamiento y protagonizó una pelea con quien interrumpió su tranquilidad, un incidente que se desarrolló sin la intervención de ningún responsable de la Escuela Media Nº 11, Agustín Ramírez, de la localidad bonaerense de Florencio Varela.

La gresca cesó cuando llegó el turno de volver al aula, en parte devolviéndole cierta tranquilidad al mencionado joven. Pero apenas éste se sentó en su banco, sintió una agresión por la espalda, de la que en principio pensó que eran golpes de puño.

Sin embargo, “apenas se dio vuelta, vio que este pibe tenía un cuchillo que le insertaba a la altura del riñón. Fueron 12 puñaladas, tres de ellas de profundidad”, relató  Sandra Ramírez, tía de la víctima.

No obstante, la mujer remarcó que, tras el ataque, “ninguna autoridad acudió en su auxilio como tampoco intervino cuando se peleaban en el recreo. Mi sobrino estuvo tirado en el piso del aula, ensangrentado, durante mucho tiempo”.

Finalmente fue trasladado a una clínica de la misma localidad, donde permanece internado y su cuadro es estable, producto de las heridas sufridas pero su mayor padecimiento radica en el tormento desencadenado por el infierno vivido y, por lo tanto, “le dice a su mamá que no quiere volver más al colegio”, agregó Sandra.

En tanto, el agresor fue aprehendido, pero sería liberado en las próximas horas por su condición de menor de edad, razón por la cual los familiares de Fabián temen que retome, próximamente, sus estudios en la escuela, cuyas clases se llevaron a cabo con normalidad en la jornada de ayer, a pesar del aberrante hecho, que constituye uno de los tantos que conforman el 10% de casos de bullying que tienen lugar en las instituciones educativas de nuestro país.

A veces no es tan fácil saber qué les pasa a los chicos, sobre todo cuando comienzan a transitar la preadolescencia. No siempre cuentan lo que les pasa abiertamente. Por eso, los padres deben estar atentos, porque seguramente habrá alguna cosa que les llame la atención.

“Puede ser que el chico diga que no quiere ir a la escuela, que veas sus tareas incompletas, que pierda sus materiales o útiles, que sus cosas vuelvan deterioradas, que no quiera ver a sus amigos, que se obsesione por mails y mensajes de texto muy intensamente, que se reciban en la casa llamadas infrecuentes, o que se aísle”, comentan especialistas en bullying.

Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas), 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG “Bullying sin fronteras”). El 70% de los chicos tiene conocimiento de peleas y de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización. Y el 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.