MATÓ Y ENTERRÓ A CUATRO AMIGOS

PRECINTO56-Desde hacía varios días, la policía de Pensilvania, en Estados Unidos, buscaba a cuatro jóvenes. Ningún rastro había de ellos. Poco a poco, la pesquisa comenzó a dar frutos hasta que los investigadores se toparon con una escena dantesca: los cadáveres habían sido arrojados a una fosa común y el principal sospechoso era un amigo de ellos.

“Vamos a llevar a estos chicos perdidos de una forma u otra a casa con sus familias. No descansaremos hasta que lo logremos”, había dicho el fiscal de distrito del condado de Bucks, Matthew Weintraub, mientras la ardua tarea aun estaba signada por las incógnitas.

Finalmente, el uso de perros rastreadores y de tecnología permitió llegar hasta la casa de un amigo de los desaparecidos. Allí buscaron, analizaron el terreno y finalmente encontraron una aterradora fosa común, a casi tres metros de profundidad.

Los restos de varias personas estaban allí y rápidamente se pudo comprobar que las víctimas eran Dean Finocchiaro, de 19 años, Mark Sturgis, de 22, Tom Meo, de 21, y Jimi Tar Patrick, de 19; los cuatro jóvenes desaparecidos.

La fosa se encontraba en una granja de la familia de Cosmo DiNardo, de 20, quien se convirtió en el principal sospechoso del crimen de los jóvenes, por lo que fue detenido.

Ya en la cárcel, el acusado se quebró y confesó. “Lo siento”, dijo.

La investigación apuntó hacia Di- Nardo, quien padece problemas psiquiátricos, luego de que intentara vender por solo 500 dólares un auto Nissan Maxima, que era propiedad de Meo.

Esto llamó la atención de los pesquisas, quienes comenzaron a seguir los pasos del sospechoso.

El vehículo fue luego encontrado en su casa. El múltiple asesinato no fue el primer vínculo de este sujeto con el delito, ya que en febrero pasado había sido detenido por disparar un arma, que no estaba autorizado a portar.

Además, un juez dispuso que fuese internado en un centro psiquiátrico, pero semanas después recuperó la libertad.

En tanto, a comienzos de esta semana, cuando fue hallado el Nissan, volvió a ser apresado, pero retornó a su casa luego de que su padre pagara 100.000 dólares de finanza.

Sin embargo, ahora su situación es en extremo complicada. Su futuro está en prisión por “homicidio”, aunque gracias a haber confesado los crímenes, los fiscales descartaron pedir la pena de muerte.