PERPETUA PARA UN ASESINO

PRECINTO56-Prisión perpetua por el femicidio de su novia Micaela Gaona, ejecutada de un balazo en la cabeza mientras dormía en su casa, del barrio porteño de Barracas en 2015.

La máxima pena recayó sobre Alexis Arzamendia, de 23 años, por el delito de “homicidio cuádruplemente califi cado por haber sido cometido por un hombre mediando violencia de género; por haberse cometido contra su pareja; por alevosía y por haber utilizado un arma de fuego”.

El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25 porteño, integrado por los jueces Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Gustavo Goerner, coincidió con el alegato de la fiscal Dafne Palópoli y sus fundamentos se darán a conocer el 22 de agosto próximo.

En su alegato, la representante del Ministerio Público valoró los testimonios que se recolectaron en el debate porque probaron las agresiones físicas y psicológicas que de manera sistemática sufría Micaela de 20 años.

“Ella estaba amenazada, controlada de manera enfermiza por Arzamendia, un celoso patológico”, resaltó la fiscal sobre la conducta del ahora condenado, padre del niño que tuvo la víctima.

Es que Palópoli consideró que en los casos que involucran violencia de género debe tenerse en cuenta el contexto previo y que, particularmente, la muerte es la culminación de la escalada de violencia.

La funcionaria judicial enumeró diversos hechos que sucedieron antes del femicidio que dieron cuenta de la relación altamente violenta que mantenía la pareja. Uno de los testimonios fue el de la tía de Micaela, que declaró que la joven quería separarse pero que tenía miedo por su hijo.

Además, una amiga de la joven relató que Micaela “estaba cansada de los maltratos” y que no quería estar más con Arzamendia, tras lo cual detalló dos episodios de violencia: uno donde este joven fue al trabajo de su pareja para agredirla porque ella se había planchado el pelo, y otro donde le tiró una piedra.

“Es un círculo vicioso: a veces por negación, por miedo, por dependencia o por la esperanza de que todo va a cambiar, las víctimas siguen dentro del vínculo de violencia”, explicó la fiscal.

Palópoli también tuvo en cuenta la declaración de la madre de Micaela, que declaró en videoconferencia desde Londres y contó que vio a su hija maltratada físicamente en varias oportunidades, aunque ella le ocultaba varias cosas; que Arzamendia era muy celoso; que durante una separación llegó a decirle que la iba a matar y que“si no era de él, no iba a ser de nadie”.