FELIPE TACLA, 53 AÑOS TRABAJANDO EN SU PUESTO DE PANCHOS EN LA RURAL

PRECINTO56-El viejo Tacla es Felipe Alfredo Tacla y en Buenos Aires todo el mundo lo conoce. Es alguien que siempre está al pie del cañón y su permanencia en el puesto de panchos, hamburguesas y gaseosas es tan habitual como los tradicionales mateos de Palermo.

Un tipo bonachón, buen amigo y sobre todo, decente, cualidades que fue incorporando desde que era chico y tuvo que salir a ganarse el peso para alimentar a su familia.

Felipe, ya lleva 53 años en la esquina de Sarmiento y Calzada Circular, al costado de la Rural, en Palermo.

Desde su llegada a Buenos Aires, siendo un pebete, Tacla, supo que trabajar en la calle consistía en aprender lo bueno y lo malo, formo su familia con Noemi Coria y fruto de esa unión nacieron sus tres varones y una hija.

A los 16, ya caminaba las calles del barrio porteño, comenzó vendiendo garrapiñadas, luego manzanitas azucaradas e higos, también puso en esos tiempos, una verdulería ambulante.

Eran años de gobiernos dictatoriales, luego continuo con la democracias, armo su puesto de panchos, hamburguesas y gaseosas, donde continua hasta hoy.

Un tipo bonachón, buen amigo y sobre todo, decente, cualidades que fue incorporando desde que era chico y tuvo que salir a ganarse el peso para alimentar a su familia.

Felipe, ya lleva 53 años en la esquina de Sarmiento y Calzada Circular, al costado de la Rural, en Palermo.

Desde su llegada a Buenos Aires, siendo un pebete, Tacla, supo que trabajar en la calle consistía en aprender lo bueno y lo malo, formo su familia con Noemi Coria y fruto de esa unión nacieron sus tres varones y una hija.

A los 16, ya caminaba las calles del barrio porteño, comenzó vendiendo garrapiñadas, luego manzanitas azucaradas e higos, también puso en esos tiempos, una verdulería ambulante.

Eran años de gobiernos dictatoriales, luego continuo con la democracias, armo su puesto de panchos, hamburguesas y gaseosas, donde continua hasta hoy.

Por su puesto pasaron a consumir un choripán, Susana Giménez, Graciela Borges y hasta el mismísimo Aníbal “Pichuco” Troilo, como muchos conocidos de la política y el mundo del espectáculo.

Hoy en día, ya con sus 67 años de edad y 53 en Palermo, Felipe ve como su sueño todavía no lo puede cumplir, es tener el permiso del Gobierno de la Ciudad, realizo numerosos “papelerios” y nunca tuvo una contestación afirmativa.

Es el único puesto donde comienza el corredor turístico, ya que el parque Tres de Febrero, se halla a unas 10 cuadras y él solo pide ese permiso para poder descansar en paz junto a su familia quienes trabajan a su par.

Uno se pregunta¿ Si en la costanera Sur, ofrecieron esa oportunidad, porque el gobierno actual no realiza lo mismo en plena plaza Italia?.

No se trata de inundar de puesto el lugar, es nada más reconocer el trabajo de un argentino durante 53 años en el lugar.

Este “bonachón” no pide limosnas, pide algo que por derecho se ganó, llegando hacer reconocido por turistas del mundo, que se acercan al “Puesto de Tacla” y la imagen del lugar se halla recorriendo el mundo.

"Siempre trabaje para que nuestro país sea grande, pero mi propio estado me ignora” dijo Felipe con un dejo de tristeza.

Hoy en día, ya con sus 67 años de edad y 53 en Palermo, Felipe ve como su sueño todavía no lo puede cumplir, es tener el permiso del Gobierno de la Ciudad, realizo numerosos “papelerios” y nunca tuvo una contestación afirmativa.

Es el único puesto donde comienza el corredor turístico, ya que el parque Tres de Febrero, se halla a unas 10 cuadras y él solo pide ese permiso para poder descansar en paz junto a su familia quienes trabajan a su par.

Uno se pregunta¿ Si en la costanera Sur, ofrecieron esa oportunidad, porque el gobierno actual no realiza lo mismo en plena plaza Italia?.

No se trata de inundar de puesto el lugar, es nada más reconocer el trabajo de un argentino durante 53 años en el lugar.

Este “bonachón” no pide limosnas, pide algo que por derecho se ganó, llegando hacer reconocido por turistas del mundo, que se acercan al “Puesto de Tacla” y la imagen del lugar se halla recorriendo el mundo.

"Siempre trabaje para que nuestro país sea grande, pero mi propio estado me ignora” dijo Felipe con un dejo de tristeza.