PERPETUA POR ASESINAR A SU ESPOSA

PRECINTO56-Un hombre fue condenado a prisión perpetua por haber asesinado a su mujer de 15 puñaladas en un femicidio cometido en enero último en la localidad bonaerense de Benavídez.

La condena fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, que consideró a Juan Daniel Herrera (51), autor del femicidio de su esposa Elizabeth Álvez de Olivera (53).

En un fallo unánime, los jueces Federico Ecke, Hernán San Martín y Osvaldo Rossi consideraron a Herrera autor de un “homicidio triplemente calificado por el vínculo, por ensañamiento y mediando violencia de género”, en coincidencia con el alegato del fiscal Marcelo Fuenzalida, que actuó en la instrucción y en el debate.

El asesinato se registró el 24 de enero de 2017, cerca de la medianoche, en una vivienda ubicada en la calle El Salvador al 1000 del barrio “El Claro” de la mencionada localidad del partido de Tigre, en el norte del Gran Buenos Aires.

La particularidad del hecho es que tres horas antes del crimen, alrededor de las 21, la Policía estuvo en el domicilio porque el condenado había llegado agresivo, discutió con la víctima y pronunció diversas amenazas, como "te voy a matar a vos, a tu hermana, a todos".

En el juicio, uno de los hijos de la víctima y el victimario declaró que los policías dijeron que sin una denuncia formal no podían hacer nada y sólo le recomendaron a su madre que se vaya por prevención a la casa de su madre.

El joven recordó que tres horas más tarde con su madre ya fallecida increpó a esos mismos policías y les dijo:“¿Esto tiene que pasar para que hagan algo?”.

Según se pudo reconstruir en el juicio, luego de esa primera intervención policial, Álvez de Olivera se fue con uno de sus hijos a la casa de su madre, ubicada a unas cinco cuadras, pero más tarde regresó a su casa para ver si su marido había cerrado la puerta, ya que solía emborracharse y dejaba todo abierto.

En ese momento, Herrera sorprendió a su mujer en la casa, primero la golpeó y luego la apuñaló con un objeto nunca secuestrado que, de acuerdo a la opinión de los médicos forenses, tenía punta pero no filo y podría ser un hierro de construcción.

Álvez de Olivera recibió 15 puñaladas, la mayoría de ellas en el pecho, que la ocasionaron la muerte por un shock hipovolémico, a raíz de una profusa hemorragia. Antes de huir, el asesino se cambió de ropa y se fue de la casa con un bolso y en bicicleta, situación que fue observada por otro de los hijos de matrimonio, que vivía en una casa trasera en el mismo predio y fue quien descubrió a su madre ensangrentada.

Al tratar la cuestión de la violencia de género -algo que este mismo TOC 4 no dio por probada en el homicidio de Débora Díaz, en Pilar, y atenuó la condena del autor-, Ecke señaló que en este caso el fiscal logró demostrar“que Elizabeth se hallaba atrapada en un círculo de violencia, cuya cronicidad, extendida en más de dieciséis años, anuló su capacidad para salir por sus propios”.

Si bien los jueces aclaran en el fallo, que cuando declaró en el juicio Herrera reconoció la autoría del hecho y dijo que estaba “arrepentido”.

También destacaron que de acuerdo a la pericias psicológicas y psiquiátricas, Herrera presentaba una “amnesia acomodaticia” para mejorar su situación procesal, a la hora de decir que no recordaba cómo había sucedido el hecho.