VOLVÍA DE BAILAR Y LO MATARON EN TUCUMÁN

PRECINTO56-“Me voy a dejarle el auto a mi mamá, para que no se preocupe”, cuenta José Emanuel López que le dijo su amigo, Maximiliano Ezequiel Jaimez, minutos antes de que lo mataran.

El viernes por la noche, los jóvenes fueron a bailar a un boliche del centro. Al salir, en la madrugada de ayer, regresaron a Villa Mariano Moreno. “Fuimos hasta la casa de una amiga, que vive en la esquina de las calles 43 y 6. Yo bajé ahí. Él siguió camino hasta su casa, para dejar el auto y regresar con nosotros”, explicó López en diálogo con LA GACETA.

A las 6.30, el Volkswagen Gol blanco quedó estacionado, con el motor en marcha, sobre la vereda del domicilio de calle 23 al 500, en Villa Mariano Moreno. Jaimez, de 22 años, no tuvo tiempo de abrir el portón con rejas de hierro del garaje.

Un desconocido llegó a bordo de una moto, tipo enduro y se detuvo sobre la calle de tierra. Descendió empuñando un revolver, presuntamente con intenciones de robarle el teléfono celular y otras pertenencias. Jaimez le hizo frente, intentando defenderse. Forcejearon. De repente, se escuchó una detonación.

“Mamá, ayudame”

El estruendo alertó a los familiares de Jaimez. Su hermano Alejandro fue el primero en salir de la casa. Él también se trenzó en lucha con el desconocido. Le dio una trompada en el rostro. Un vecino que advirtió lo que ocurría, lo auxilió. Juntos, lograron inmovilizarlo. Maximiliano, malherido, se arrastró hasta la puerta de su casa. “Se escuchó que dijo ‘Mamá, ayudame’. Entonces, salió Claudia, su madre. Ella lo abrazó y él se descompuso en sus brazos”, contó Ramón Ángel Asís, cuñado del joven.

Maximiliano fue llevado en el auto de un vecino hasta el hospital Avellaneda. Los médicos constataron que presentaba un disparo a la altura del corazón. “Falleció apenas ingresó en la guardia”, se lamentó su amigo José Emanuel.

Ayer todo era llanto y desconsuelo en la vivienda de la familia Jaimez. “Su mamá está destrozada. No puede ni hablar”, confió el cuñado de joven.

“Era un chico muy bueno que vivía para su familia y sus amigos”, recordó Nahuel Gómez, uno de los jóvenes que ayer se miraban incrédulos unos a otros en la vereda donde horas antes Maximiliano fue asesinado.

“Trabajaba en una empresa que fabrica repuestos para maquinarias, pero ahora estaba de vacaciones. Le gustaba salir y jugar a la pelota, era un buen amigo”, agregó Gómez.

“Nosotros creemos que fue un intento de robo, porque sus zapatillas estaban tiradas en la vereda, cerca del portón de entrada de la casa”, consideró un familiar de la víctima.

Sobre el detenido, trascendió que tiene 19 años y que reside a unas 15 cuadras del lugar donde ocurrió el mortal ataque. En el lugar fue incautado un revolver, calibre 38, que sería la presunta arma homicida.

Investigadores de la División Homicidios, dirigidos por el comisario Jorge Dib y el subcomisario Diego Bernachi realizaron las averiguaciones en torno a la pesquisa. Ayer por la tarde, el detenido (su identidad no trascendió), fue presentado en los tribunales penales junto a los elementos secuestrados.