LA BUROCRACIA QUE PERJUDICA A UNA NENA

PRECINTO56-Por Matías Resano-"Aunque no sea nuestra hija de sangre, la queremos como tal", señaló Nora Mañez, en referencia a Xiomara, una pequeña de cinco años, de quien desde sus primeros días de vida asumió la crianza ante la ausencia de su madre biológica.

Sin embargo, a pesar de las claras muestras de afecto de la mujer y de su hija, la menor fue enviada a un instituto de menores, alejada de su familia del corazón, a la que se le niega la visita al establecimiento.

El 2 de febrero del año pasado, las autoridades de la niñez a cargo de la cesión de la guarda de Xiomara a su madrina Leonella y a la madre de ésta, Nora Mañez, determinaron que la pequeña de cinco años debía ser alojada en un recinto de menores.

"Todo empezó cuando pedí autorización para los medicamentos de la nena por una enfermedad crónica. Por eso tramité la guarda y me dijeron que se la llevarían siete días y luego me la devolvían", le contó Nora .

No obstante, la chiquita no volvió. "Nunca vinieron a mi casa a ver las condiciones en las que vivía la criatura, ni tampoco me la dejaron volver a ver", agregó la desconsolada mujer.

A la menor, Mañez y su hija le abrieron las puertas de su vivienda, en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, desde "el embarazo, porque su mamá tuvo una vida familiar difícil y cayó en las adicciones, por eso no podía hacerse cargo de ella".

Durante sus primeros tres años de vida, Xiomara estaba al cuidado de ellas hasta que, en una oportunidad, su madre biológica decidió retirarla de la propiedad de su comadre. Sin embargo, "a los pocos días" las "llamaron los vecinos avisándonos las condiciones en las que se encontraba la nena". "Entonces mi hija fue a buscarla y la propia madre le dijo: 'Llevátela que no la quiero ver más'", contó.

A partir de entonces, su familia del corazón inició las instancias burocráticas para legitimar el vínculo, con el afán de confirmar la crianza de Xiomara y también la de su hermana menor, de dos años.

Sin embargo, sorpresivamente, los responsables de conceder la guarda no tuvieron en cuenta el cariño y la contención que recibía la niña. Por esta razón, Nora ya no sabe "a quién recurrir". "Fuimos a todos lados, firmamos un montón de papeles pero seguimos sin verla, no pasó absolutamente nada", lamentó.

Por si fuera poco, en los últimos días, a la mujer le notificaron que la menor se encontraba en período de adaptación con otro núcleo familiar y en consecuencia, ella y Leonella dejaron algo en claro: "Seguiremos exigiendo que respeten el vínculo que formamos con la nena, porque para nosotros y para ella somos su familia".