TESTIGOS COMPLICAN A DOS HERMANOS EN DOBLE ASESINATO

PRECINTO56-En la primera audiencia declararon vecinos, familiares, policías y peritos, quienes aportaron distintos indicios que apuntan a los acusados. El reparto de una herencia apareció como el detonante de un ajuste de cuentas.

La primera tanda de testigos que declararon por el doble crimen de Tolosa ocurrido en junio de 2015 complicó la situación de los hermanos Germán y Horacio Ludueña, acusados de ser los autores materiales del asesinato de sus tíos María Ester Paz (71) y Aldo Teodoro Zárate (76).

Las víctimas fueron degolladas en la casa en la que vivían, ubicada en 2 entre 521 y 522.

Se sospecha que los acusados ingresaron a la vivienda con fines de robo y al no encontrar lo que buscaban, mataron a sus tíos. En el lugar los investigadores secuestraron más de 120 mil pesos que estaban ocultos.

Pero un primo de los acusados llevó la hipótesis de una venganza por la herencia de una casa familiar: la escena del crimen, vivienda de los padres de Aldo y sus hermanos.

Los acusados son hijos de la hermana de Zárate. Al momento del hecho vivían en Los Polvorines, en el distrito bonaerense de Malvinas Argentinas. Los vecinos de las víctimas que declararon en la primera audiencia aseguraron que nunca los vieron en la casa de los fallecidos, salvo en una oportunidad, pocos días antes que se descubriera el caso.

María Rosa Rodrigo era vecina y amiga íntima del matrimonio. Contó que unos días antes del crimen la mujer le comentó por teléfono que fueron de visita “los sobrinos de Aldo que vinieron de Los Polvorines”.

Cristian Romualdo, hijo de la testigo anterior, relató que el día que los sobrinos visitaron a su tío vio a dos personas merodear de manera sospechosa, con sus cabezas cubiertas con un las capuchas de un buzo.

Edwin Humberto Sánchez Frías, amigo del matrimonio degollado, confirmó que la casa de las víctimas tenía alarma y que no dejaban ingresar a ningún desconocido. En los seis años que trató con sus amigos nunca supo de la visita de sus sobrinos acusados.

Otro de los testimonios claves fue el del policía Pablo Fernández, sobrino de las víctimas y primo de los procesados. Aportó un dato central. Aseguró que los acusados odiaban al tío Aldo a quien señalaban de no haberle pagado la parte de la casa heredada de los padres a su hermana Olga, la madre de los sospechosos.

La escena del crimen es la casa donde se criaron Aldo, Olga y sus otros tres hermanos. Cuando los padres fallecieron él no quería perder el hogar de su infancia y compensó con dinero a sus hermanos, pero su hermana Olga no quiso dinero, según narró el testigo.

Fernández refirió que en varias ocasiones acompañó a su tío Aldo hasta Los Polvorines a llevar mercadería y vestimenta a Olga. En una de esas visitas escuchó a los acusados insultar a la víctima.

“A este viejo puto un día lo vamos a agarrar lo vamos a hacer mierda”. Según Fernández “los acusados se sentían estafados” por el jubilado quien se quedó con parte de la herencia familiar. También confirmó que sus primos no visitaban a su tío Aldo.

En el bloque de testigos policiales de la investigación el ex director de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) La Plata, Daniel Cantarini, dio cuenta de cómo fue la captura de los acusados.

Una pericia de rastros detectó la huella de Germán Ludueña sobre el auto del matrimonio. Con ese dato objetivo e indubitable el fiscal solicitó el allanamiento de la casa del sospechoso y su detención, pero cuando ejecutaron la redada, no estaba en su morada.

Días después recibió una comunicación telefónica desde una comisaría de la provincia de Mendoza. Del otro lado de la línea una vos policial le informaba que los hermanos Ludueña se habían presentado en la seccional Cuarta de la capital provincial cuyana donde narraron que fueron de visita a La Plata, vieron los cuerpos de sus tíos degollados y se fueron sin decirle a nadie lo ocurrido, pero negaron ser los autores del sangriento episodio. Sin que nadie les preguntara nada se ubicaron en la escena del crimen en situación de difícil explicación.

Su presencia en Mendoza era por motivos laborales, sus familiares en Los Polvorines les dijeron que los buscaban y se presentaron en la sede policial mendocina, donde estaban alojados en un hostel por motivos laborales.

Cantarini recordó que fueron de inmediato hasta Mendoza y, viaje relámpago en un día, trajeron a los acusados a la ciudad de La Plata. Germán quedó detenido, su hermano Horacio llegó a juicio en libertad.

La acusación del caso está en manos del fiscal Martín Chiorazzi, quien en los lineamientos previos aseguró que el ataque a las víctimas fue con un arma blanca de manera “sorpresivo, a traición, por la espalda”.

Por su parte la defensora oficial Victoria Palomino sostiene que sus asistidos “no fueron los autores de tan lamentable crimen” y que “al momento del ataque estaban en Mendoza”.

El caso es juzgado por el Tribunal Oral Criminal II de La Plata integrado por Liliana Torrisi, Silvia Hoerr y Claudio Bernard por la secretaría de Claudia Bravo. La próxima audiencia será este viernes 6 de septiembre, a las 10:00 horas, con la declaración de más testigos.