DETIENEN A FALSOS POLICÍAS

PRECINTO56-Nicolás Tita Desideri Del Valle y Oscar Alejandro Cani Villagra, quienes fueron detenidos el domingo luego de un infernal tiroteo en la localidad bonaerense de Béccar, en el partido de San Isidro, por hallarse sindicados de ser miembros de una banda de falsos policías, habían sido integrantes, a principios del 2000, de la sanguinaria y peligrosa organización de secuestradores extorsivos conocida como Los Corta Dedos. Aquel grupo, entre otros ilícitos, raptó y mutiló sin piedad en 2003 a dos de sus víctimas: Pablo Belluscio y Mirta Fernández.

Villagra -quien este domingo fue baleado por los efectivos de la Estación de Policía de San Isidro en el dramático enfrentamiento armado- había sido juzgado en 2009 por el secuestro de Belluscio, pero fue absuelto el 7 de octubre de aquel año por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 2 de San Isidro, a cargo de los jueces Clarisa Moris, Oscar Zapata y Lino Mirabelli, quienes tomaron la decisión al encontrar serias deficiencias en la investigación que tuvo a su cargo, en la etapa de instrucción, la doctora Rita Molina, quien era fiscal federal de San Isidro.

Desideri del Valle, en tanto, fue buscado durante varios meses en esos años por estar sospechado de ser miembro del grupo liderado por Horacio Abel López -apodado Lala, otro de los individuos juzgados por el caso Bellucio- y por el famoso Sergio Orlando Leiva Pérez, conocido como El Negro Sombra.

Entre otros sucesos, tanto a López como a Leiva Pérez, les adjudicaron participación en secuestros extorsivos de una gran repercusión pública, como el de Rubén Astrada (padre del ex futbolista y director técnico Leonardo Astrada, ocurrido en Boulogne) y el de Ernesto Rodríguez (progenitor del empresario Jorge Corcho Rodríguez, quien era novio de la diva Susana Giménez, acontecido en General Rodríguez).

Pablo Belluscio fue secuestrado por 8 sujetos armados con fusiles el 22 de septiembre de 2003 cuando salía del complejo deportivo Perú Beach, ubicado en la localidad bonaerense de Martínez, donde practicaba hockey. El episodio se convirtió en uno de los raptos extorsivos más famosos de la historia delictiva de Argentina.

Durante el infernal cautiverio, que se extendió 43 días, los malvivientes primero le enviaron a los aterrados parientes del rehén un video en el que el muchacho tenía marcados con números los dedos que le pensaban amputar si no pagaban y, días más tarde, les mandaron las 2 falanges de un dedo índice, como mensaje mafioso para que abonaran el dinero solicitado para dejarlo en libertad.

El 3 de noviembre de 2003, la angustiada familia del joven pagó 148.000 dólares de rescate. Los billetes fueron arrojados en el interior de una bolsa, desde un tren en movimiento, en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, en el partido de La Matanza. Recién al día siguiente, la víctima fue liberada en Benavídez, en el norte del Gran Buenos Aires. Aquella suma de dinero jamás apareció.

Por otra parte Mirta Fernández, de 32 años e hija de un empresario, fue raptada por la banda el 19 de agosto de 2003, en la localidad bonaerense de Don Torcuato, y estuvo 21 días retenida en poder de los forajidos, hasta que sus familiares pagaron 285.000 dólares de rescate. La mujer, además, padeció torturas y violaciones mientras se extendió el cautiverio.